El papel del asesor familiar en la profesionalización de la familia empresaria

Los buenos empresarios familiares por lo general suelen ser expertos en gestionar bien la empresa, pero no tanto su continuidad futura. Sin embargo sabe que si dicha continuidad no se gestiona al menos con el mismo nivel de profesionalidad que todo lo realizado hasta el presente, ésta no tendrá garantías de materializarse.

Llegados a este punto por lo general, tanto el fundador como el resto de su familia, se ven a sí mismos bastante inexpertos, y un poco asustados. Es a partir de aquí, cuando en estas familias empresarias preocupadas por la continuidad de su empresa comienza a hacer acto de presencia la figura del “asesor familiar”.

El asesor familiar es para toda la familia empresaria una figura clave para gestionar la continuidad de su empresa familiar, muy en concreto en momentos tales como:

• La escritura de un Protocolo Familiar.
• El diseño y profesionalización de sus Órganos de Gobierno.
• La puesta en marcha del proceso sucesorio.
• Mentorización de sucesores.
• La gestión de patrimonios familiares.
• Existencia de conflictos entre ramas familiares.
• Etc.

El asesor familiar tiene como función preventiva profesionalizar a todos sus miembros en sus distintas responsabilidades, bien como accionistas, trabajadores, directivos o consejeros. Por supuesto, ante situaciones conflictivas o de crisis en la familia empresaria, la función del asesor familiar no es solamente profesionalizadora sino sobre todo, mediadora, en su objetivo de acercar posturas y llegar a acuerdos entre padres e hijos, hermanos, ramas familiares, familiares políticos y consanguíneos, etc.

Ahora bien, más allá de su función preventiva o resolutiva, el objetivo central de los asesores familiares tanto para la familia empresaria como para los propios asesores familiares ha de ser siempre el garantizar a futuro la continuidad de su empresa familiar. Muy en concreto durante los procesos sucesorios, etapa muy delicada ésta, ya que en el medio plazo la distribución de las acciones, la recomposición de los componentes en los Órganos de Gobierno, los cambios de intereses y necesidades en las ramas familiares, etc. muy probablemente modificará en mucho o en parte los modelos relacionales en las familias empresarias.

Todos conocemos empresas que han sido creadas de la nada y llevadas con gran eficacia y rentabilidad en vida del fundador, pero al desaparecer éste en el ámbito familiar empiezan a emerger un cúmulo de problemas entre las distintas ramas familiares que termina en pocas décadas con la continuidad de dicha empresa familiar.

Es en estos momentos sucesorios, sobre todo en el paso de la generación fundadora a la segunda, cuando la presencia de los asesores familiares se hace imprescindible. Y llegado este momento es cuando las familias empresarias han de comenzar a seleccionar entre los asesores que conozcan al profesional que crean que mejor pueden ayudarles, teniendo para ello muy claro su especialidad, su experiencia y su encaje con la cultura familiar. Pero de la selección de los asesores familiares por parte de las familias empresarias profundizaremos otro día.

Las empresas familiares que han tenido éxito y que hoy son modélicas, no lo son por casualidad; si estudiamos más detenidamente sus historias, veremos como de manera reiterada, en sus momentos claves, trabajaron codo con codo con buenos asesores familiares.

Fernando Nogales

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