Plan de Sucesión

En las empresas familiares todo el esfuerzo que se hace es para garantizar su continuidad como tal empresa familiar. Y es sabido que, si por cualquier circunstancia fracasa dicha sucesión, la continuidad de esa empresa familiar es muy probable que quede definitivamente truncada.
Las empresas familiares exitosas saben que ello no se improvisa pues la sucesión no es un acto, es un proceso que lleva años de planificación y profesionalización de los sucesores para llevar satisfactoriamente a cabo sus respectivas transiciones generacionales.
Por otra parte, los planes de sucesión son exitosos cuando previamente se han definido los objetivos de largo plazo tanto de la empresa como de la familia. Es en función de dichos objetivos estratégicos que posteriormente se define el perfil profesional de los sucesores. Posteriormente y en función de dichos objetivos estratégicos se seleccionan aquellos sucesores que cumplen las características definidas por los Consejos de Administración y Consejos de Familia. A partir de ahí, se confeccionan los itinerarios de carrera profesional de los sucesores (contenidos en los que se ha de profundizar, prácticas dentro y fuera de la empresa, ritmos de aprendizaje, evaluación por parte de los órganos de gobierno, etc.).
En cualquier caso conviene no olvidar que toda sucesión es única; es decir, lo que permitió su éxito en la anterior no sirve para la próxima. En cada sucesión ni la familia ni la empresa son la misma. Hay que adecuar su profesionalización en cada generación para que pueda abordar los desafíos de empresa y familia que tendrán a lo largo de su generación de pertenencia.