Profesionalización de Órganos de Gobierno

Uno de los problemas más frecuentes de la autodestrucción de las empresas familiares, es caer en el error de pensar que el buen gobierno de una empresa familiar se materializa automáticamente con la sola firma del Protocolo Familiar. Desgraciadamente no son pocas las empresas familiares que tienen firmado su Protocolo Familiar, y de poco les ha servido.

Que se tengan claras, acordadas, documentadas y firmadas unas normas de gobierno es fundamental para el éxito de la empresa, pero no suficiente. Para que se materialicen es necesaria la existencia de una estructura de gobierno encargada de hacerlas cumplir  eficazmente.  Y ello solamente es posible si los órganos de gobierno creados para tal fin, tiene a sus componentes suficientemente profesionalizados.  

Una estructura de gobierno completa en una empresa familiar es más amplia que en una no-familiar, pues además de su Equipo de Gerencia, su Consejo de Administración y, su Asamblea de Accionistas (presentes en toda empresa no-familiar), además, tiene un Consejo de Familia y una Asamblea familiar.
Lo importante es que la familia empresaria tenga claras las respectivas funciones complementarias de cada uno de sus niveles y ámbitos de dirección y la vaya implementando en la medida que el crecimiento de la empresas familiar la necesite. Del mismo modo, es importante saber que si bien la estructura puede ir creciendo en paralelo al crecimiento de la empresa y de la familia, sus funciones de gobierno siempre han de realizarse al margen del crecimiento de la familia y de la empresa.
Por ejemplo, por pequeña que sea una pyme familiar en la primera generación, siempre tendrá que hacer funciones financieras, comerciales, de personal y producción. Si la empresa familiar es muy pequeña no tendrá que crear distintos departamentos con varias personas para realizar dichas tareas, pero las funciones se han de hacer y para hacerlas sus responsables han de estar lo suficientemente profesionalizados para realizarlas según las normas de gobierno acordadas por ellos mismos. Las funciones de los distintos órganos de gobierno se han de realizar, pero según las normas de gobierno que se han dado. Y la garantía de su ejecución pasa por la necesaria y diferenciada profesionalización de los componentes de sus órganos de gobierno.