Protocolo Familiar

La principal causa de la gran mortandad de empresas familiares que desaparecen es porque sus correspondientes familias empresarias no han sabido gobernarse internamente.
En el objetivo de evitar tales riesgos las familias empresarias concienciadas de ello ponen en marcha sus propios acuerdos de gobierno interno, y que al estilo cómo si de una Constitución Familiar se tratase, se convierte en lo que conocemos como Protocolo Familiar.
Los Protocolos Familiares recogen en distintos apartados todos aquellos temas de interés fundamental para las empresas familiares y que por su propia jurisprudencia no pueden recoger conjuntamente otros documentos societarios, como es el caso de los Estatutos Sociales.
El Protocolo Familiar es un documento de carácter jurídico en el que conviven tres jurisprudencias: el Derecho Mercantil, el Derecho Familiar y, el Derecho Privado. Por tanto, en todo Protocolo Familiar coexisten normas de las tres jurisprudencias en porcentaje desigual en función de la realidad y objetivos de esa familia y empresa concreta.

En todo Protocolo Familiar, por tanto, conviven apartados referentes a los principios y valores de esa empresa familiar; otros que definen las funciones y funcionamiento de sus Órganos de Gobierno;  otros referentes a la política de personal para los familiares; otros sobre la propiedad, su organización, transmisión y poderes del accionariado;  otros sobre acuerdos solidarios intrafamiliar;  acuerdos sobre mediación; etc.

Por supuesto, para realizar todo ese proceso de escritura de los Protocolos Familiares, es muy recomendable la orientación y contraste de asesores familiares expertos en ello, ya que tienen la función de orientar, mediar y acercar posturas entre los distintos miembros e intereses familiares.